Egipto, la tierra de los misterios y tesoros, un destino único

Tesoros en Egipto la tierra de los misterios

Estamos seguros que Cleopatra, la reina más joven de Egipto se sentía orgullosa del patrimonio arquitectónico que atesoraba su imperio. La riqueza y majestuosidad de la cultura egipcia, 20 siglos más tarde continua dejando maravillado a quién lo visita.

Del legado de esta civilización destacan, entre otros, los métodos de producción agrícola, la medicina, un sistema matemático, la topografía o las técnicas constructivas que permitieron edificar templos y pirámides. Sin embargo, Egipto permanece repleto de enigmas, misterios sin resolver que no hacen más que perpetuar un halo de misterio. Visitar estos tesoros de Egipcio hace sentir la historia a flor de piel y soñar cómo debió ser en su época de máximo esplendor.

Si estáis planeando un viaje a este país, estos son algunos de los tesoros que no debes perderte:

 

Pirámides de Guiza

Es la única de las siete maravillas del mundo antiguo que aún sigue en pie. Conocidas en todo el mundo es un conjunto absolutamente incomparable. Las tres grandes pirámides: Keops, Kefrén y Micerinos, situadas a algo menos de 20 kilómetros de la capital, son la gran atracción turística del país y a todos aquellos que las contemplan por primera vez, sin ninguna duda, les dejan sin aliento.

Es increíble que después de casi 5.000 de su construcción, aún permanecen impasibles al paso del tiempo. Hoy en día solo se puede contemplar el reflejo de la luz del sol en la parte superior de la pirámide de Kefrén, la segunda más alta.

Junto a las pirámides, cuyo interior puede ser visitado, se encuentra una monumental escultura de 20 metros de altura, conocida como la Gran Esfinge, que, según diversas fuentes, podría representar el faraón Kefrén.

 

 

Valle de los Reyes

La Valle de los Reyes, se encuentra en la orilla oeste del Nilo. Es una extensión desértica en la que la mayoría de los faraones del Nuevo Imperio fueron enterrados, y en el que se han encontrado más de 60 tumbas excavadas en la roca, algunas de ellas se pueden visitar.

Dentro de esta gran necrópolis, declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco, descansa una de las tumbas más emblemáticas del país, la tumba del faraón más conocido de Egipto, la de Tutankamón. El tesoro hallado en su interior se exhibe en el museo de El Cairo.

 

 

 

Templo de Karnak

 

 

Es el templo más importante del país y fue construido por diversos faraones, por esa razón es una visita obligatorio al viajar Egipto. Fue descubierto en el siglo XIX y todavía hoy se continúan encontrando partes nuevas. Pasear por su interior es una auténtica delicia.  En su entrada, nos esperan 40 esfinges con cabeza de carnero, que formaban parte de la Avenida de las Esfinges, que debió ser en su día un maravilloso pasadizo de 600 figuras que comunicaba este templo con el de Luxor -situado a más de dos kilómetros- y el Nilo.

 

 Templo de Luxor

Es el segundo templo más importante de Egipto, tras Karnak. Fue construido por Amenhotep III en honor a Amón, el dios del viento y se construyó hace más de 3.500 años. A pesar de su antigüedad, se mantiene en buen estado de conservación.

Junto a las esfinges, destacan su fachada, sus colosos y sus obeliscos, uno de los cuales reposa en el centro de la plaza Concordia de París. Pasear por Luxor, es sin duda, uno de los grandes tesoros y experiencia del viaje.

 

 

 

Abu Simbel

En medio del desierto nubio, se encuentran los templos dedicados a Ramsés II y a Nefertari. Sin duda alguna, viajar hasta Abu Simbel es toda una aventura y distinta.

La edificación, situada junto la frontera de Sudán, a unos 300 kilómetros de Asuán y 1000 de El Cairo, fue descubierta en 1813 y desde entonces no ha parado de asombrar a todos los que la han visitado. La entrada está compuesta por cuatro gigantescas figuras de Ramsés II, de 20 metros de altura.

Dos veces al año, el 22 de febrero y el 22 de octubre, tras el amanecer, la luz del sol se desliza sigilosamente por las rendijas de la puerta del templo e ilumina el rostro del faraón, para alcanzar después a los dioses Ra y Amón, es realmente un espectáculo incomparable.

 

 

Hatshepsut

Es el único templo dedicado a una mujer, la Reina Hatshepsut, de la dinastía XVIII, merece una visita. Está parcialmente excavado en la roca y cuenta con una parte externa construida en terrazas superpuestas, lo que hace que se confundan con la ladera de la montaña. En éste otro tesoro de Egipcio, encontramos los relieves y pinturas que representan la historia de Hatshepsut salvados de la destrucción ordenada por su hijastro Tutmosis III, como venganza por haberle arrebatado el trono.

Para llegar al tempo se necesita un trenecito que te acerca desde la entrada del recinto.

 

 

 

El Cairo

Visitar Egipto y no detenerte a la ciudad de El Cairo, sería imperdonable. La capital es una urbe gigantesca y caótica, que hace que sea uno de sus atractivos.

En El Cairo deberás visitar el Museo de Arte Egipcio, donde se exponen tesoros como la máscara funeraria de Tutankamón, regatear en el gran bazar de Jan el-Jalili o visitar la emblemática plaza Tahrir y la Ciudadela de Saladinom, donde se encuentra la mezquita de Muhammad Alí, con un gran mirador sobre la ciudad.

 

Sin duda alguna, el recuerdo y la experiencia de visitar la ciudad será imborrable.

 

Fuente: la vanguardia

 

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